Contacto

Promesa a la Bandera: “¡Sí, prometo!”

Desde todo punto de vista, la acción de prometer representa un acto importante que implica respeto y responsabilidad. Cuando somos chicos, toda mentira dicha en tono gracioso suele acabarse, precisamente, al momento de prometer: eso ímplica pasar un límite que, claro, nadie está dispuesto a cumplir (“promételo por tus seres queridos”, esa es la frontera de todo chiste; nunca se debe prometer en vano ni en broma).

La promesa a la bandera representa, de igual modo, un momento importante en la vida de todo pre-adolescente pues son esos pequeños actos, los que nos van haciendo madurar y los que le dan sentido a palabras como “patria” o “promesa”.

Pero, ¿a qué se le suele llamar “promesa a la bandera”? Es un acto que se realiza en todas las escuelas, públicas y privadas, cuando los niños cursan el 4to grado. Recordemos que, hasta antes de llegar a ese momento, los maestros tienen la obligación de transmitir a los alumnos la importancia del estandarte patrio, sus orígenes, sus significados y el amor que debemos tener hacia ella. La promesa, entonces, representa la coronación de esos valores: mediante un discurso al que los niños deben responder “sí, prometo”.

Promesa a la bandera  – El texto que se lee es el siguiente:

“Alumnos: la Bandera blanca y celeste – Dios sea loado – no ha sido jamás atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra. Alumnos: esa bandera gloriosa representa la patria de los argentinos. ¿Prometéis rendirle vuestro más sincero y respetuoso homenaje; quererla con amor intenso y formarle desde la aurora de la vida un culto fervoroso e imborrable en vuestros corazones; prepararos desde la escuela para practicar a su tiempo con toda la pureza y honestidad las nobles virtudes inherentes a la ciudadanía; estudiar con sus huellas luminosas y a fin también de honrar a la Bandera y de que no se amortigüe jamás en vuestras almas el delicado y generoso sentimiento de amor a la Patria? En una palabra, ¿prometéis hacer todo lo que esté en la medida de vuestras fuerzas para que la Bandera argentina flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones y para que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa?”.

Como se dijo, el discurso concluye con el “sí, prometo” a modo de respuesta.
La promesa a la bandera es considerado por muchos como una bendición y, sobre los sucesos históricos, vale mencionar que fue un 25 de Mayo de 1812 la fecha en que una bandera se bendijo por primera vez para que protegiera a los soldados. Por otra parte, el 20 de julio de 1816 se reconoció, mediante un decreto oficial, nuestra bandera celeste y blanca. Desde ese entonces, no dejamos de amarla y respetarla: es importante que, tanto los más pequeños como las generaciones futuras, sigan ese ejemplo.